Heidi, Susel, Mariceli, Rosa María y Ofelia son solo algunos nombres. Pero si esa lista se agranda con los de otras mujeres que se les unen hoy para trabajar, movidas por la producción cooperada y el aliento solidario, entonces sus nombres se convierten en fuerza mayor. Ellas integran la cooperativa urbana de confecciones textiles Model, en la capital cubana, una variante productiva de historia reciente que busca su propio camino en medio de los cambios económicos que vive la nación caribeña en la última década.

Yamilé González es licenciada en Cultura Física y recuerda que, cuando comenzó su negocio, no sabía nada de administración, pero asistir a los cursos del proyecto Cuba Emprende le cambió la vida. “No sabía nada de negocios, pero después de los talleres y asesorías ha sido muy fácil dirigir mi equipo de trabajo y enfrentarme a los trámites legales. El cambio fue total y en estos siete años he ido fortaleciendo mi empresa”, afirma González, quien es dueña del Gimnasio Charlotte en La Habana.

Iniciativas lideradas por mujeres apuestan por la autonomía económica y la transformación de sus comunidades desde proyectos socioculturales en La Habana, la capital cubana.

“Además de los talleres de papier maché con niños, niñas y adultos, realizamos varias acciones de responsabilidad social como donaciones de artículos a círculos infantes y hogares de niños sin amparo filial; de esta forma estamos generando empleo y brindamos servicios a la comunidad, con la mejor calidad posible y a precios módicos”, explica Maritza Arango Montalvo a SEMlac.

Hubo quienes la creyeron loca o la escucharon con reserva, sin tomarla muy en serio. Cuando Eloísa Bocour Vigil dijo que quería aquellas tierras para sembrarlas y hacer su finca, pocas personas dieron crédito y futuro a su proyecto.

Página 1 de 19

Información adicional