Muchos negocios del sector privado en Cuba se han mantenido en una situación de incertidumbre durante los últimos cuatro meses, en medio de la covid-19, por la imposibilidad de continuar ofreciendo sus servicios. Otros, al contrario, encontraron en este período una vía oportuna para desarrollarse o ampliarse, en un escenario único.

Aún por calcular y pronosticar, especialistas coinciden en que las secuelas económicas del nuevo coronavirus no impactarán de manera similar a todos los bolsillos. Las mujeres, enfrentadas a diversas situaciones de vulnerabilidad desde antes de la crisis, pueden estar entre los grupos más afectados.

 Fuentes internacionales alertan que, además de evaluar los daños diferenciados de la COVID-19 sobre las mujeres en el ámbito sanitario, urge estudiar también otros escenarios, como el laboral y el de los ingresos.

Las difíciles condiciones que impone a Cuba el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, intensificadas en los últimos años, se sienten con crudeza en tiempos de pandemia.

El suceso reciente que impidió la llegada a la isla de un cargamento de suministros médicos desde China donado por Jack Ma, fundador de Alibaba, el gigante electrónico chino, volvió a poner en evidencia la pasada semana los efectos crueles de esa política.

En momentos de crisis, cuando los Estados disminuyen la financiación de políticas públicas y son normalmente las mujeres las que se tienen que quedar en la casa para atender a personas ancianas, niñas, niños y otras, se necesita de la economía feminista, pues en ese contexto ellas tienen menos oportunidades para tener mayores ingresos económicos y están todavía en peor situación que los hombres.

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