Boda simbólica reafirma deseo de legitimar uniones diversas

[20-05-2019]
Imagen de la boda oficiada por la pastora Elaine Saralegui, de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) en Cuba. Foto SEMlac Cuba Imagen de la boda oficiada por la pastora Elaine Saralegui, de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) en Cuba. Foto SEMlac Cuba

Aunque no es la primera boda de este tipo que celebra una pareja homosexual en Cuba, la de Gladys y Telma, realizada en la sala de su casa en la ciudad de Camagüey, a unos 530 kilómetros de La Habana, vino a recordar este 17 de mayo el deseo de lesbianas, gays, bisexuales (LGBT) y trans en la nación caribeña de legitimar sus parejas y familias, en espera de una ley que lo permita.

Como todos los 17 de mayo, fecha en que el mundo celebra el Día Mundial contra la Homofobia y la Transfobia, la casa 141 de la calle Palma, donde vive la pareja, varió su aspecto desde temprano: la fachada se alegró con los colores de la bandera arcoíris, telas y carteles donde podía leerse: “La homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia sí” y “ámame como soy”, entre otras frases.  

Oficiada por la pastora Elaine Saralegui, de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) en Cuba, la ceremonia se efectuó ante un grupo de feligreses de esa iglesia, pocas amigas e invitadas. Frente al grupo, las integrantes se dijeron sí, se regalaron anillos, se besaron y se ofrecieron votos mutuos de felicidad y amor.

Telma Hernández Beltrán y Gladys Eugenia Martínez Palomo llevan 15 años de pareja y vida en común, e integran la agrupación Gladiadoras, Red de Mujeres Lesbianas y Bisexuales de Camagüey.

Sus motivos de boda son los mismos que los de cualquier pareja de este mundo: “nos amamos y nos queremos mucho”, resume Gladys a SEMlac. “Tenemos desavenencias, como cualquier pareja, pero se nos olvida enseguida”, agrega y esboza una sonrisa.

“Nuestras dos familias se quieren mucho, nos quieren y nos respetan”, continúa explicando Gladys, quien se decida desde hace años al transformismo masculino y ha recibido premios y reconocimientos por su desempeño. A Telma, en tanto, le apasiona la pintura y desde las paredes se muestra su trabajo en óleos y pinceladas.

“Nos casa una pastora y nos bendice Dios mediante ella”, explica Gladys antes de que llegaran los invitados y diera inicio a la ceremonia.

“Reconocemos y reafirmarnos la unión de amor de ustedes y sus deseos de compartir sus vidas en este compromiso que están realizando hoy”, dijo la pastora, al bendecir a la pareja en nombre del Padre y la Madre celestiales, al estilo alegre y original en que lo hace la ICM.

Muchas han sido las parejas de la comunidad LGBT que han celebrado bodas simbólicas y ceremonias de este tipo para bendecir y hacer notar sus uniones, que todavía no pueden asentarse legalmente en Cuba.

Sin embargo, este año ha comenzado a despejarse el largo camino de espera legal, luego de que la nueva Constitución aprobada en febrero pasado ha abierto las puertas a la legalización de la unión no heterosexual, al considerar el matrimonio como la unión entre cónyuges.

No obstante, habrá que esperar a la formulación de un nuevo Código de Familias, que deberá consultarse y someterse a referendo en un plazo de dos años.

Al final de la boda improvisada en la sala de su casa, en la ciudad de Camagüey, Telma y Gladys recibieron los mejores deseos de cada una de las personas asistentes. Los augurios fueron diversos, pero en todos estuvo la intención de que vivan en amor y respeto por muchos años más.

Tampoco faltó el mensaje de esperanza: que más pronto que tarde puedan también legitimar legalmente, como todas las parejas, su unión y su amor

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Sara Más

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