Helen Hernández Hormilla

Helen Hernández Hormilla

hormilla@gmail.com

Lunes, 20 Octubre 2014 13:59

A new equity-based project

"Gender, racial and social equality should be recognized to fully exercise citizen rights," said jurist Julio C. Guanche.

He made the statement at a colloquium along these lines, held on October 10-11 at the Christian Center for Reflection and Dialogue (CCRD) in Cárdenas, 150 kilometers east of Havana.

Lunes, 13 Octubre 2014 20:00

Mayra Fernández, a successful technician

Mayra Fernández is a 49-year-old Cuban primary-school-teacher whose husband, an engineer by profession, taught her how to fix household appliances over 10 years ago, at their very home in Cárdenas, a village in Matanzas province, 150 kilometers east of the capital city.

"I always wanted to become a day-care center educator, but the economic crisis made me change and I have been running a repair shop for 13 years now," she indicated.

Para concretar la soberanía ciudadana en la Cuba actual, es preciso reconocer la igualdad de género, raza, edad y clase social, defendió el jurista Julio César Guanche en el coloquio "Cuba: soberanía y futuro", efectuado los días 10 y 11 de octubre en el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo- Cuba (CCRD) de Cárdenas, a 150 kilómetros de La Habana.

Art can provide a way to prevent and cope with gender violence, artists and intellectuals believe.
Speaking at a meeting organized by the Spanish Embassy in Havana on September 25, Isabel Moya, editor-in-chief of Women publishing house, indicated that artists are in a position to help fight male-chauvinistic traditions.

Sobre la mesa de trabajo, Mayra Fernández acumula diminutos circuitos que con paciencia convierten en analógicas las teclas digitales de un microondas averiado. Sigue los planos diseñados junto a su esposo, ingeniero de profesión y por quien la cubana de 49 años aprendió a arreglar equipos eléctricos hace más de una década.

Cuando estudió magisterio en la pasada década del ochenta no pensó que encontraría un destino laboral tan diferente, pero en época de crisis económica decidió montar un taller para reparar electrodomésticos en su casa de Cárdenas, pueblo matancero a 150 km de La Habana.

Lunes, 29 Septiembre 2014 17:53

A Christian center serving violence victims

Oslaidys Velázquez (37) came to think that she would never live in an atmosphere of happiness. She had been abused by her father when she was a little girl and, more recently, by her husband.

She was often yelled at, pushed and slapped in front of their children. She got divorced and found an apparently supportive man who soon asked her not to go out of the house.

El arte debería convertirse en un espacio de compromiso para prevenir la violencia de género y transformar los supuestos culturales que la sostienen, defendieron artistas e intelectuales en el espacio de debate Jueves de la Embajada, celebrado en la sede diplomática de España en Cuba.

La periodista Isabel Moya, una de las integrantes del panel "La cultura al servicio de la no violencia", aseguró este 25 de septiembre que apelar a creadores y creadoras sensibilizados con esta causa no es solo una estrategia para lograr mayor impacto en un público masivo, sino que busca transformar las concepciones machistas de lo masculino y lo femenino.

Líderes religiosos, actores locales y activistas de zonas rurales matanceras organizan grupos de orientación a víctimas de violencia de género tras recibir talleres promovidos entre 2013 y 2014 por el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba (CCRD) de Cárdenas, 150 km al este de La Habana.

En los pequeños poblados de Bolondrón, Cuatro Esquinas, Zorrilla, Cayo Bejuco, Carlos Roja, El Cerro, San Francisco e Itabo, especialistas de la organización no gubernamental impartieron herramientas para identificar manifestaciones del maltrato que tienen como origen la inequidad de poder entre hombres y mujeres por causa de la cultura patriarcal.

Por momentos, Oslaidys Velázquez pensó que no tenía derecho a la felicidad. La violencia machista se ensañó con esta cubana, abusada en la infancia por su padre, violada a los 21 años por un vecino y maltratada psicológica y físicamente por su esposo.

El agresor sexual le desgarró el útero y le propinó fracturas en la pelvis, costillas y un pómulo. Pero lo más doloroso de aquella experiencia fue la reacción del marido, quien dio crédito al violador callejero cuando aseguró en el juicio que ella lo provocaba.

Las violencias sutiles que sufren las mujeres por prejuicios sexistas en las relaciones amorosas motivaron la denuncia de la coreógrafa cubana Maysabel Pintado en el montaje Preludios de la noche, estrenado el 7 de septiembre en el Taller Coreográfico del Ballet Nacional de Cuba.

En la pieza, cinco hombres y cuatro mujeres representan situaciones de tensión en torno a la pareja que dejan en entredicho mitos sobre el matrimonio, la infidelidad, las mujeres solteras, el homosexualismo o la agresividad machista.

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