Por Dixie Edith / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.">Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. / Fotos: SEMlac 

“Hacer historia” fue uno de los sueños confesos de la comunidad LGBT cubana al participar, como grupo, en el desfile que conmemoró en La Habana el Día Internacional de los Trabajadores, este primero de mayo.

Nacieron en plena modernidad, han dejado atrás tabúes y prejuicios y viven los tiempos turbulentos del VIH, el virus causante del sida, pero ello no les garantiza una práctica sexual más segura, informada y responsable.

Adolescentes y jóvenes de esta isla del Caribe conforman un grupo amplio y heterogéneo entre los 10 y 24 años, constituyen el 20 por ciento de la población del país de 11,2 millones de habitantes, y aproximadamente 75 por ciento habita en zonas urbanas.

En gran medida estudian o trabajan, pero también hay quienes no lo hacen y tampoco es despreciable el número que se mueve dentro del país o emigra al exterior.

Por Dixie Edith
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Abrir espacios diversos de participación para la comunidad gay, lesbiana y transgénero en la vida social y política en Cuba puede ser también una puerta hacia el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género por parte de la población.

El documental Ni preguntas ni respuestas, es la vida, de la realizadora cubana Lizette Vila y estrenado la pasada semana en La Habana, devela vivencias de personas transexuales y sus familias en torno a la aceptación de la diversidad sexual y el contagio con VIH/sida.

A partir de lo más humano e íntimo, miradas, gestos, lágrimas y voces descubren desde sufrimientos por la incomprensión y el rechazo de los seres más cercanos, duros trances y violencia, hasta la incondicionalidad de madres que, por encima de todo, defienden a sus hijos y su decisión de ser auténticos, aunque diferentes a lo que dicta la sociedad.

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