Poner a discusión actos tan naturalizados en Cuba como el piropo y el acoso callejero y conectarlos con la violencia hacia las mujeres y las jóvenes ha sido el primer paso de Evoluciona, una campaña de comunicación que, con solo seis meses de puesta en marcha, ya va marcando algunos hitos entre las juventudes.

El cine cubano necesita más personajes y temas que ayuden a desmontar los estereotipos que sostienen las discriminaciones por motivos de género, orientación sexual e identidad de género, trascendió en un encuentro en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), el 13 de mayo, como parte de la 12 Jornada cubana contra la Homofobia y la Transfobia.

Temor, vergüenza, susto, desconcierto, asombro e incomodidad ante la situación son solo algunas de las reacciones que declararon sentir varios hombres cubanos al ser acosados en plena vía pública por una mujer. Tan inusuales escenas forman parte de un experimento social realizado por el Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), el cual recorrió las redes en forma de video y refleja qué sucede cuando el acoso ocurre al revés y son las mujeres las que “agreden” verbalmente a los hombres.

El derecho a la integridad física y la inviolabilidad del cuerpo humano es la premisa que defiende el documental Mi cuerpo es mi vida, de las realizadoras Lizette Vila e Ingrid León, aún en producción por Proyecto Palomas, Casa Productora de Audiovisuales para el Activismo Social.

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