Días después del estreno en los cines de La Habana de ¿Por qué lloran mis amigas?, la película cubana exhibida recientemente y dirigida por Magda González Grau, recomendé a una amiga que fuera a verla y, como puse mucho énfasis en mi recomendación, quiso saber mis motivos. Yo habría preferido no decirle nada para evitar crear expectativas y, sobre todo, porque me interesaba que ella me comentara el filme sin conocer mi lectura personal. Me dijo que le habían contado que se trataba del reencuentro de cuatro amigas, tras muchos años, y que estaba muy amena. No pude contener un alud de razones para oponerme al instante a un comentario que para nada hacía justicia a lo que para mí significó esa hora y dieciocho minutos que pasé sentada frente a la pantalla del cine Acapulco.

Víctimas, súper heroínas que todo lo pueden o simplemente invisibles. Esta es la imagen más común que transmiten los medios de las mujeres. Y tiene que cambiar. Así lo cree OxfamIntermón. La organización lanzó la web Periodismo contra las violencias machistas, una herramienta para que los periodistas y los profesionales de la comunicación “incluyan a las mujeres como expertas, no caigan en estereotipos y usen un lenguaje no sexista”.

Justicia patriarcal. Así es como llaman las asociaciones feministas a lo sucedido con en el juicio de La Manada, el grupo de cinco jóvenes acusados de haber violado en grupo a una chica de 18 años en San Fermín en 2016. El movimiento feminista ha sido muy crítico con algunos medios de comunicación y algunos actores judiciales porque consideran que se está cuestionando y juzgando el comportamiento de la víctima y no de los agresores. Cientos de personas se han concentrado frente al Ministerio de Justicia de Madrid y han recorrido varias de las calles más céntricas de la capital para protestar contra el tratamiento del caso con lemas como #LaManadaSomosNosotras o #YoSíTeCreo.

Visibilizar diversas expresiones del maltrato machista y sensibilizar sobre sus causas y efectos a la población, principalmente a jóvenes, es uno de los propósitos de la guía metodológica Rompiendo el silencio, presentada el 21 de abril en la capital cubana.

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