Receta para construir una mujer global:

 

Tome unas gotas de Amarige de Givenchy./ Un poco de crema antiarrugas de Clinique./ Una porción de extracto revitalizante para el cabello de L Oreal./ Mézclelo cuidadosamente para que no haga grumos./ Distribúyalo sobre un cuerpo femenino de l. 80 metros con 90, 60, 90 centímetros de pecho, cintura y caderas respectivamente,  preferiblemente blanco y rubio./ Si no encuentra fácilmente este producto en el mercado, puede recurrir sin remordimientos/ a silicona y colágeno, extraer algunas costillas o realizar lipoescultura./ Salpimiente con algo exótico a gusto./ Cueza a fuego lento en un caldo con algo de consumismo,/ fin de las ideologías y la historia  u otras hierbas.../ Sirva enfundada en Dona Karan, Agata Ruiz de la Prada, Dior, Arman…/ de acuerdo a su presupuesto.

Claro que el título de esta nota es demasiado pretensioso para lo que quiero decir, pero no hallé otro. Pido disculpas por eso y cuento  lo siguiente.

La primera vez la señora mayor exclama con asombro: “¡¿Otra vez congelado, y aquí arriba mojado?!” Y presuroso, acertado y servicial el joven yerno, con dejito de buena gente, esclarece: “La junta, suegrita, la junta. Hay que cambiarla”. Luego es el nieto el que, contento, se apresta a guardar en el refrigerador los platicos del deseado y aún caliente dulce.

Desde enero, más de 50 hombres han matado o asesinado a otras tantas mujeres con las que mantenían o habían mantenido una relación. A pesar de las medidas judiciales, sanitarias y asistenciales puestas en marcha, las mujeres siguen muriendo. ¿Pueden los medios de comunicación cumplir un papel de primer orden en la resolución de este problema?

Los nexos entre la teoría de género y la de comunicación; la imagen mediática de hombres y mujeres que se construye y consume a diario desde los espacios más diversos, el uso que se hace de sus cuerpos y otros juicios de valor que inundan el mundo de los medios y las nuevas tecnologías son tratados con amenidad en un libro de sugerente título, presentado el pasado fin de semana en la capital cubana.
El sexo de los ángeles, de la periodista cubana Isabel Moya, reúne seis ensayos en los que la autora profundiza, desde las prácticas cotidianas y la reflexión teórica, en “la elaboración de los mitos que acerca de lo masculino y lo femenino, el cuerpo y la sexualidad –lo que hoy llamamos construcciones de género— se han erigido a lo largo de la historia humana”, al decir de la propia autora.

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