Estereotipos sexistas y racistas reaparecen en la publicidad y varios medios alternativos actualmente en Cuba, alertaron asistentes al Coloquio Internacional “Mujeres y medios masivos de comunicación en la historia y la cultura de América Latina y el Caribe”, realizado del 20 al 24 de febrero en la Casa de las Américas, convocado por su Programa de Estudios de la Mujer.

Juana Gallego lleva más de 30 años estudiando cómo los medios hablan y escriben de las mujeres, analizando qué destacan de ellas y cómo abordan los temas que verdaderamente las influyen. Directora del Observatorio para la Igualdad de la UAB y codirectora del Máster de Género y Comunicación de esta misma universidad catalana, Gallego insiste en que las mujeres siguen siendo tratadas como objetos en vez de sujetos y que los medios de comunicación —incluidos los digitales— "frenan el avance hacia la igualdad" porque reproducen estereotipos machistas ya superados en muchos ámbitos de la sociedad. La autora de De reinas a ciudadanas. Medios de comunicación, ¿motor o rémora para la igualdad? (Aresta, 2013) advierte además de que la presencia femenina tanto en las redacciones como en los puestos directivos de los medios no es garantía de que las noticias que publiquen tengan una perspectiva de género.

Celebro y recibo con beneplácito a las personas que se consideran feministas, aunque prefiero no etiquetar y simplemente hacer en pos de un bien común, en este caso, la relación de equidad y respeto entre hombres y mujeres. Nunca me he denominado feminista aunque sí considero tener activado el chip de la perspectiva de género, lo que me hace percatarme de cosas a veces imperceptibles para otras personas.

La prensa, la radio y la televisión han hecho de la violencia uno de sus temas preferidos. A decir del investigador español Vicente Romano1, además de estar siempre presente en las noticias y documentales, la violencia es tema frecuente de filmes, series televisivas y novelas. Romano explica que hablar de violencia en los medios de comunicación es referirse a la representación de la violencia física en estos, o lo que es lo mismo: la violencia simbólica. Cita al comunicólogo alemán Harry Pross, quien ha desarrollado y aplicado dicho concepto en relación con el proceso de socialización y comunicación, y define la violencia simbólica como “el poder para imponer la validez de significados mediante signos y símbolos de una manera tan efectiva que la gente se identifica con esos significados”3.

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