“El deporte es el ámbito que más discrimina a la mujer”. La demoledora conclusión pertenece a Matilde Fontecha, especialista en igualdad en el deporte, doctora en Filosofía y Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte que en su reciente libro “El deporte se instala en las cavernas de la igualdad” afirma que el deporte mediático es “una de las grandes bazas del patriarcado”.

Cada martes un grupo de mujeres se reúnen para hacer teatro. Juntas crean, escriben y ensayan. Las integrantes de la compañía ‘Mujereando’, que lleva tres años en activo, son muy diferentes pero tienen algo en común: son mujeres sin hogar. “Son unas valientes”, dice con orgullo la directora de la compañía, Carmen Tamayo, actriz y técnica de intervención psicosocial de la Fundación Rais en Sevilla. “No todo el mundo es capaz de subirse a un escenario y contar lo que ellas cuentan”.

Frente a un análisis crítico desde un punto de vista de género de programas de entretenimiento -sobre todo de los que incluyen chicas con poca ropa como si fueran parte del decorado-, una réplica habitual de los auditorios es “ellas eligen estar ahí”, “es su decisión”. Con esta afirmación se pretende clausurar la discusión sobre la representación que hacen los medios de los estereotipos de género ya que “las representadas” acordarían con el rol que están ocupando.

Hacer periodismo de género no es escribir de las mujeres o tratar temas de mujeres. En la historia y el mundo abundan las llamadas publicaciones femeninas, pensadas, diseñadas y elaboradas para ellas, que no hacen periodismo de género. ¿Qué significa entonces escribir con enfoque de género? Tiene que ver, sobre todo, con el punto de vista que adoptamos o el tamiz a través del cual vemos la realidad, la captamos y la volcamos a los medios. Para decirlo con palabras más sencillas, se trata de un modo de hacer que apunta, esencialmente, al cambio.

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