Empujones, pellizcos o jalones de pelo; prohibiciones acerca de qué ropa llevar o cómo arreglarse el pelo están presentes en los noviazgos entre estudiantes universitarios cubanos, según diversas investigaciones realizadas en los últimos años. La doctora en Sociología Magela Romero Almodóvar, autora de algunas de ellas, comprobó además que estos mecanismos de control se van trasladando también a los espacios digitales, de las tecnologías y las redes sociales. En el fondo, a juicio de esta experta, subyace la persistencia de estereotipos de género que llevan a las muchachas a posiciones de subordinación en relación con los hombres y, a menudo, a ser víctimas de maltrato.

Mucho antes de que comprendan o aprendan a preguntar sobre su propia sexualidad ya son bombardeadas con mensajes que no pueden entender. Mucho antes de alcanzar la madurez para decodificar imágenes y contenidos ya son el público-protagonista de esta historia.

La masculinidad hegemónica impone callar sentimientos, mostrar poco apego y alejarse de modelos de cuidado relacionados con la feminidad. Pero algunos hombres rompen ese pacto por circunstancias de la vida o superación personal. El documental Soy padre…de cualquier manera, reúne testimonios de 11 cubanos que comparten frente a cámara sus sentimientos y experiencias sobre la paternidad y la familia.
Soy padre
…de cualquier manera es una realización del Proyecto Palomas, Casa productora de audiovisuales para el activismo social, con guion y dirección de Ingrid León y Lizette Vila.

En España las cifras hablan por sí solas. En lo que llevamos de año, una mujer ha sido asesinada por su pareja cada cinco días, un 47 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado. Solo en el mes de febrero ya se tenían las peores cifras de asesinadas por violencia de género desde 2008, y se prevé que los datos doblen los del año pasado. Junto con las 28 mujeres asesinadas de 2017, también se deben contemplar como víctimas 13 huérfanos. El presupuesto del Gobierno para la lucha contra la violencia de género y políticas de igualdad representa un 0,01 por ciento del gasto total, es decir, unos 28 millones de euros. Desde el año 2004, cuando se aprobó la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, se contabilizan más de 800 mujeres asesinadas y más de 161 huérfanos.

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