Debates

Intersexualidad: del desconocimiento al rechazo

En su opinión, ¿qué desafíos se derivan de esas pautas de atención y cómo atenderlos?

Adriana Agramonte Machado

El principal obstáculo deriva del paradigma de atención de salud vigente y, por eso, hemos recomendado adoptar un paradigma bioético y humanista, con un enfoque diferente, que abarque, además de los aspectos biológicos-médicos, otros como los sociales, psicológicos, culturales, éticos y legales. En nuestras investigaciones hemos detectado que existen brechas entre los servicios ofrecidos y las necesidades y expectativas personales y familiares de atención de salud. Un aspecto clave, que describe las debilidades del proceso de atención a personas intersexuales, es la carencia de un enfoque transdisciplinario e integral, centrado en el individuo y su singularidad, en toda su complejidad, donde se privilegien sus derechos humanos.
Otros obstáculos sanitarios están relacionados con la falta de personal facultativo, médico y paramédico con formación adecuada, carencia de centralización y jerarquía de la atención y de una adecuada articulación entre los diferentes niveles de atención de salud que aseguren la atención especializada, de acuerdo con las necesidades específicas de cada edad y las peculiaridades del desarrollo psicosocial, y que garantice el tránsito de la etapa pediátrica a la adultez.
El análisis de los discursos y experiencias de personas que han participado en las investigaciones desarrolladas en el Instituto Nacional de Endocrinología muestra la falta de colaboración entre los profesionales sanitarios y la carencia de un enfoque de atención de salud holístico. Predomina la verticalidad en la relación médico-paciente-familia. Por lo general, estos no saben las razones de la implementación de los tratamientos hormonales y quirúrgicos, de los exámenes periódicos, las visitas médicas, las exploraciones corporales, etc. Se han hallado problemas derivados de la gestión médica y paramédica: mal uso de la información (omitida, insuficiente, angustiante y confusa), falta de discreción, falta de sensibilidad en la realización del examen físico, iatrogenia en el tratamiento quirúrgico implementado; todas con consecuencias muy adversas y traumáticas para el ser humano, su bienestar psicológico, su sexualidad y calidad de vida.

Rita M. Pereira Ramírez

Aunque la realidad de la persona transexual y la de la que nace con genitales ambiguos difieren, ambas tienen en común la mutilación de sus vidas por requerimientos de control social, que la mayoría de los países aun impone como una decisión a destiempo sobre el sexo a elegir. En las actuales circunstancias, la norma no le otorga poder ni facultades a estas personas ante este derecho subjetivo personalísimo de decidir quiénes son. La toma de decisiones, generalmente regida por el principio de autonomía y edificada sobre el pilar de la voluntad del paciente a través del derecho al consentimiento informado, suele acontecer al tratar a personas adultas. Pero no suele regir cuando el paciente es menor o incapaz. El estudio y la práctica de especialistas de diversas disciplinas que, en el mundo y en Cuba, atienden y acompañan el desarrollo integral biopsicosocial infanto-juvenil dan fe de esta realidad, a partir del reconocimiento de las personas transexuales y otras trans identidades, así como de la persona que nace con genitales ambiguos.

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