Debates

Intersexualidad: del desconocimiento al rechazo

¿Cuáles son los protocolos habituales de atención en estos casos?

Adriana Agramonte Machado

La Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins guió por más de medio siglo el tratamiento psicológico y médico de infantes intersexuales en el mundo, sobre la base de los trabajos realizados por Money y sus colaboradores en las pasadas décadas de los cincuenta y sesenta. La tesis fundamental de Money estaba apoyada en dos suposiciones: la primera es que los infantes son psicosexualmente neutros al nacer, de manera que la identidad de género es resultado de la crianza; segundo, que para lograr una identidad de género estable y adaptación psicológica es necesario que la apariencia genital del infante concuerde con el sexo asignado, por lo que en casos de “ambigüedad genital” la cirugía fue -y aún es recomendada-, preferiblemente, antes de los dos años.
Siguiendo estos supuestos, los protocolos de tratamiento y atención de individuos que nacen con variación genital promovieron la realización de cirugías a las que se les llamó “normalizadoras” o “reconstructivas”. En Cuba también se siguieron estas pautas y se enfatizó la importancia de establecer un diagnóstico y una cirugía temprana. La asignación clínica de sexo, en casos de variación genital, ignoraba e ignora los procesos mentales que encausan la identificación genérica. Sin embargo, los resultados de nuestras investigaciones muestran que, pese a esas intervenciones, la identificación de género de estas personas puede ser femenina, masculina, o un gradiente entre estos dos polos.
La sugerencia de cirugía genital basada en los supuestos de que la apariencia genital “normal” es necesaria para desarrollar una identidad de género estable, lograr el ajuste o adaptación psicológica, facilitar la relación con padres y coetáneos y tener en la adultez una vida sexual satisfactoria ha creado considerable debate y dilemas que han sido ampliamente cuestionados y algunos de ellos desmontados con la evidencia científica. El paradigma actual de atención de salud a personas intersexuales en Cuba está basado en los principios de la ética médica tradicional. A partir de resultados de investigaciones que hemos desarrollado y de nuestra práctica en la atención psicológica a personas intersexuales y sus familiares, hemos destacado la necesidad del cambio de este paradigma por otro que privilegie la bioética en la práctica médica y el respeto por los derechos humanos.

Rita M. Pereira Ramírez

Desde el Derecho, especialistas han reconocido que la identidad sexual constituye un elemento de la identidad personal, en la medida que la sexualidad se halla presente en todas las manifestaciones de la personalidad. En los últimos tiempos, tenerla en cuenta se reconoce como una dimensión del ejercicio de la libertad personal, de la protección de la salud --entendida dentro del amplio concepto de bienestar integral-- y de la afirmación de la identidad personal. Así, se reconoce que la identidad de la persona trasciende la genitalidad, o sea, lo hasta el momento construido por la biomedicina como varón y hembra.
Pero en estos momentos aún es la genitalidad per se, el “indicio” o el presupuesto lógico que al nacer sustenta la presunción del sexo biológico, de hombre o mujer, a partir del cual se registra la identidad. No obstante, este supuesto ha sido trascendido por las evidencias. Este acto registral es una mera tipificación genital del cuerpo humano, no siempre coherente con la identidad real de la persona. Por ello, este supuesto es en sí mismo cuestionable, como una mera tipificación sujeta a ser ratificada, con el desarrollo de la persona, años más tarde.

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