Debates

Investigación social y sexualidades no heteronormativas: subvertir la injusticia

Las personas LGBTIQ no pueden solo comprenderse como objetos de investigación sino también como sujetos de la investigación. Entre los aportes de la “disidencia sexual” están otras formas de acercarse a la teoría y la investigación. Perspectivas que incluy

Alberto Roque

No percibo que el activismo político y social por los derechos de las sexualidades no heteronormativas aporten elementos propios a la producción de saberes sobre estos temas. Se aprecian grandes distancias con la teoría feminista y muy escasa inclusión de los marcos teóricos queer. Las personas LGBTI continúan siendo objeto de investigación desde paradigmas racionalistas clásicos que descansan en el sexo, categorías identitarias fijas construidas desde el dominio masculino y desde la heterosexualidad.

Masiel Rodríguez Núñez

La academia cubana ha recibido la impronta de las teorías feministas desde la década de los noventa del pasado siglo. Ha bebido de su legado para reflexionar sobre las desigualdades de género socialmente construidas por el patriarcado y su ideología androcéntrica. Importantes estudios se han realizado sobre la posición subordinada de las mujeres y, en menor medida, las expropiaciones a la que están sometidos los hombres bajo los modelos hegemónicos de masculinidad y feminidad imperantes, así como el vínculo sexo-género-deseo. No obstante, la inclusión de esa perspectiva ha sido deficitaria en los análisis de las realidades de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales, lo cual está relacionado con la propia impronta que han tenido los estudios de diversidad sexual en el país. Una menor introducción ha tenido la teoría queer.

Para bien de la academia cubana y la comprensión-transformación de la realidad, perspectivas de análisis del feminismo y de la teoría queer han ido ganando reconocimiento, en los últimos años, en el abordaje y comprensión crítica de LGBTI. Estos se conciben teniendo en cuenta la impronta sociocultural del contexto en el que se insertan. Trascendental ha sido el entendimiento de lo personal como expresión política, lo que marca la necesaria puesta en común del corpus teórico y la práctica política; así como las críticas a las categorías mujer y hombre, homosexual, lesbiana, trans como universales y totalizadoras, para desembocar en el reconocimiento de personas concretas y particulares.

En ese punto, se ha criticado al propio marco categorial que canoniza lo humano, lo anormaliza y patologiza. Las reflexiones comprenden la orientación sexual, la identidad de género, el género, entre otras, como mecanismos de poder y dispositivos de control social, construidos desde el modelo hegemónico de la ciencia. En ese sentido se identifican publicaciones que abordan la homogenización social impulsada por el patriarcado y la heteronorma como la base común de todas las desigualdades, incluida la sexual.

Persisten innumerables retos. Estos se asocian al necesario cuestionamiento del pensamiento único y universalizable que no considera los sistemas de opresión articulados como la heterosexualidad obligatoria, el sexismo, el racismo, el clasismo.

Lo anterior posibilita que se entienda la identidad de género y la orientación erótica del deseo como procesos dinámicos que no se construyen aislados de otras categorías sociales como la raza/etnia o la clase socioeconómica, la edad, el grado de capacidad/habilidad, la nacionalidad, la ideología, el estatus migratorio, etc.

La teoría feminista y queer ofrecen una oportunidad teórica, política, ideológica y práctica para pensar la construcción de conocimiento de las ciencias sociales en Cuba, en torno a las nociones de diferencia, diversidad, pluralidad, multiculturalismo, poscolonialismo. Este es uno de los senderos que le vendría bien transitar de manera más sistemática a la academia cubana. La necesaria implicación de la sociedad como ente vivo de la investigación y con recursos para su transformación es también un camino que hay que fertilizar. Bajo esa óptica es crucial la militancia LGBTIQ y su compromiso con la subversión de lo injusto.

Alain Dacourt

Lamentablemente, predomina la ignorancia, la sustantiva, que evidencia que la academia cubana tiene un retraso importante en relación con este particular y ni siquiera tiene incorporado un discurso teórico y epistemológico al respecto, lo que emerge también del análisis crítico de muchos de los estudios que sobre sexualidades y géneros se producen (ni en sus programas de formación profesional a ningún nivel); y la subjetiva, la que pretende ignorarlo consciente o inconscientemente desde el currículo oculto, desde una endosexualidad plagada de prejuicios y estereotipos, individuales y paradigmáticos.

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