Debates

Investigación social y sexualidades no heteronormativas: subvertir la injusticia

¿Existen suficientes espacios para la divulgación de estos estudios?

Alberto Roque

Los espacios se centran a las publicaciones de algunas instituciones (Editorial Cenesex) y de la sociedad civil (OAR, Socumes), más los espacios informales de las redes sociales.

Masiel Rodríguez Núñez

Los espacios aún son reducidos en función de todo lo que hay por mostrar, hacer y proyectar. Pese a ello, se aprecia un incremento de áreas en las que se insertan especialistas, investigadores e investigadoras y el profesorado que estudian las temáticas de la diversidad sexual. Poco a poco la sociedad va mostrando una mayor atención a los debates que se realizan. Temáticas clave como la violencia de género, la homofobia, la transfobia, el bullying, la prostitución se han colocado de manera aislada en la televisión nacional, en la radio y en los espacios de fortalecimiento de capacidades de instituciones vinculadas a la investigación y la docencia.

En ese punto se vislumbran retos para quienes tributan a la divulgación de los estudios sobre sexualidades no heteronormativas: socializar más resultados; desarrollar proyectos que den cuenta del trabajo intersectorial y multidisciplinario; así como ganar habilidades para transmitir mensajes claros y educativos.

La socialización de resultados de la academia es fundamental para encontrar brechas en las que es necesario enfocar los recursos intelectuales; sin embargo, urge la comunicación directa con la población, la apertura de la academia a las comunidades, a esa geografía humana en la que se debe materializar la praxis investigativa.  

Alain Dacourt

Son pocos los espacios académicos dedicados a ello o que incluyen estas problemáticas en eventos, congresos, compilaciones sobre género o violencia, comunicación social, educación y salud, etc; como si necesariamente tuvieran que abordarse de forma separada de otras realidades heteronormativas.

Pocos estudios logran ser publicados en revistas científicas nacionales, refugiadas en sus líneas temáticas; en pocas editoriales, páginas o portales electrónicos se aprecia una intencionalidad real y científica de visibilización de estas realidades y predomina más lo anecdótico, modas, estancos personales, el aprovechamiento de opiniones para sostener posiciones ideológicas anticientíficas en contra de los avances o la ubicación en las agendas públicas de esta temática, con debates poco serios. Aunque, habría que señalar que también ha sido esta plataforma la principal vía de expresión del activismo político y la abogacía de derechos LGBTIQ, destacando como acertados algunos medios como SEMlac o IPS y la existencia de comunicadores comprometidos, a pesar de las limitaciones de acceso masivo a internet en Cuba.

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