Debates

Investigación social y sexualidades no heteronormativas: subvertir la injusticia

¿Qué asuntos o problemáticas crees que siguen pendientes en las investigaciones cubanas?

Alberto Roque

Los estudios sobre mujeres lesbianas y bisexuales, ciudadanías sexuales, estudios queer, feminismos, todos ellos desde una perspectiva descolonial. Tampoco se han realizado estudios desde una perspectiva bioética.

Masiel Rodríguez Núñez

A nivel nacional, los temas de diversidad sexual han tenido poca representatividad en las investigaciones cubanas, en comparación con otros tópicos. En tal sentido, todos los aportes que se realicen con el objetivo de promover el respeto a la dignidad de esa población serán de trascendental importancia y pertinencia.

El estigma y la discriminación que matiza las biografías de LGBTIQ constituyen indicadores de realidad de la persistencia de modelos patriarcales, sexistas, homofóbicos e inequitativos sobre los cuales se erige la sociedad cubana actual, al ser un patrimonio inmaterial que cubanas y cubanos reproducimos. Ese acervo sociohistórico implica una transformación cultural profunda desde posicionamientos científicas justas, lo cual demanda posicionamientos políticos e ideológicos igualmente justos. Para lograrlo, las investigaciones deben profundizar en los procesos de desigualdad social, de salud y jurídicos a los que están expuestos LGBTI, y cómo las vulnerabilidades que experimentan no constituyen episodios aislados, sino inequidades conexas que son injustas y prevenibles.

Visibilizar la precaria garantía y ejercicio de derechos sexuales, civiles, económicos…, puede ser el primer paso para proyectar alternativas de cambio.

En función de lo anterior, resulta imprescindible la realización de investigaciones con enfoque humanista, mirada holística y transdisciplinar de la realidad. La apropiación y construcción teórica de un aparato conceptual amplio que permita la reflexión de los fenómenos que impactan en el ámbito nacional es una deuda aún pendiente, dada la relativa juventud del tratamiento de la diversidad sexual.

Desde metodologías participativas se pueden producir valiosas propuestas a nivel comunitario e institucional desde el trabajo con los gobiernos locales, organizaciones políticas y de la sociedad civil. Ellas pueden tributar a la sensibilización y al proceso continuo de educación sexual que requiere nuestra sociedad.

Desde la investigación-acción sería oportuno proyectar alternativas para la atención a víctimas de violencia y discriminación; así como para fortalecer los sistemas de protección en la familia, en las instituciones educativas y laborales, entre otros espacios. Lo anterior podría tributar a propuestas de políticas sociales y a la actualización de las normativas legales.

Desde 2011 en Cuba se han organizado grupos de activistas LGBT por los derechos y la salud sexual. Las propuestas investigativas pueden ser interesantes si estos se suman como sujetos de investigación activos y, desde sus propios marcos, aportan a la comprensión y potenciación de sus ciudadanías sexuadas. La militancia sexual en todo el mundo ha mostrado robustez en la abogacía y exigibilidad de sus derechos, por lo que Cuba no tiene por qué ser una excepción. El desarrollo del activismo puede ser fundamental para los procesos de auditoría social sobre el diseño e implementación de políticas y marcos legales.

Otro temas en los que hay que profundizar son el erotismo y la construcción del placer de las personas LGBTI. La investigación sexológica podría aportar luces sobre los procesos de sexuación de esa población a partir de la construcción de sus identidades. Especial interés reviste el acompañamiento a las personas trans antes, durante y posterior a la cirugía de adecuación genital.

Alain Dacourt

Siguen pendientes las aproximaciones teóricas al sistema sexo-género-deseo y cómo atraviesan las vetustas concepciones sobre las sexualidades, incluso a las propias aproximaciones académicas y el quehacer de los académicos.

Falta el descubrimiento, critica y desmontaje de las biopolíticas institucionalizadas y los mecanismos de control social muchas veces ilegales y siempre cuestionables en su humanismo, eticidad y carácter revolucionario.

Hay que profundizar en el sufrimiento humano inherente, en las estructuras que mantienen intactos los cimientos de la discriminación por orientación sexual e identidad de género en Cuba y la violencia que se ejerce como consecuencia.

Necesitamos estudiar el papel de los medios de comunicación, de los grupos religiosos, la intersección de las discriminaciones, la construcción de ciudadanías sexuales, la preminencia de paradigmas de asimilación vs. emancipación en la educación, la investigación, la formación de recursos humanos, las políticas públicas, etc.

La lista de pendientes se extiende a: la realidad de las personas intersexuales y bisexuales, la despatologización y desmedicalización de las identidades trans, las familias del mismo género y otros parentescos, el envejecimiento en personas LGBTI, los crímenes de odio, el fortalecimiento de la sociedad civil desde el liderazgo y el activismo, la teoría y prácticas queer en Cuba y sus retos para la transformación social, los antecedentes históricos de los derechos LGBT en el país, análisis de los aportes y experiencias, las peculiaridades de esta “comunidad”, etc.

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