Por Sara Más
Más breve o más extenso, el camino que se inicia cuando el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH, causante del sida) llega a la vida de una persona es un arduo pasaje que se transita personalmente, con dolores y vacíos, pero al final un aprendizaje que también es parte de la vida.
De la mala noticia a la aceptación va un gran trecho. Sortearlo, enfrentarlo, transitarlo, dominarlo y crecer como ser humano sigue siendo el reto mayor para millones de personas, diariamente, en el mundo.
Tomasa Rodríguez es una de ellas. Tiene 46 años, habla de sí y de su familia con tranquilidad y transmite deseos de vivir en cada gesto y palabra, en cada historia que relata.
De mediana estatura, complexión robusta y pelo lacio, esta mujer no interpone reparos ni tiempo para conversar, más si el tema le interesa. “Además de que puedo ayudar a otras a pensar, a prevenir”, precisa.














