Por Sara Más
Se levantan con el alba y se van a descansar, muchas veces, cuando ya hace rato todos duermen en casa. Son las que, posiblemente, asumen los trabajos más duros, pegadas a la tierra y las fincas, atendiendo surcos o animales, pendientes además de sus familias. Pocas veces, sin embargo, se les reconoce todo lo que hacen.
Las voces de muchas de ellas, repartidas por los extensos campos de Cuba, acaban de ser recogidas en un volumen presentado la pasada semana en La Habana, durante el IX Feria Internacional de Libro, días de maratónicas jornadas de presentaciones, ventas e intercambios sobre los más variados temas, que cada febrero acoge la capital cubana.



Por Raquel Sierra






