Por Sara Más
Travestida de hombre sirvió como cirujano en las guerras napoleónicas, en el siglo XIX; ejerció la Medicina en la oriental provincia cubana de Baracoa y sufrió prisión en La Habana. Por si fuera poco, Enriqueta Favez terminó en un convento de monjas en Nueva Orleans, Estados Unidos, y se hizo misionera en México.
Su vida, tan intensa como fuera de lo común para todos los tiempos, ha vuelto a ser noticia en La Habana, donde el 12 de junio fue presentada la versión digital del libro que narra los avatares de su existencia, Por andar vestida de hombre, resultado de una acuciosa investigación del historiador cubano Julio César González Pagés.













