Por Dixie Edith
Su vestuario y maquillaje no dejan ni el más mínimo detalle a la improvisación. Tampoco descuida sus movimientos en el escenario, ni el doblaje de las canciones. Cuando Boris Figini Díaz debutó como transformista, lo asumió con la misma responsabilidad con que ha enfrentado el resto de su vida.
Quizás por eso, con apenas un año de entrenamiento sobre las tablas, se alzó con el tercer lugar del Festival Transarte, un espacio competitivo para travestis y transformistas, que desde 2007 se celebra cada año en Pinar del Río, la más occidental de las provincias cubanas, a más de 160 kilómetros de la ciudad de La Habana.










