Por Ilse Bulit
Los consejos difundidos ampliamente por los medios de comunicación cubanos ante el peligro inminente del aumento de los casos de la influenza A/H1N1 por la llegada del otoño primero y el invierno después, me retrotraen a la infancia.
A diario, con la misma insistencia de un vendedor de artesanías tras un turista, me repetían: Lávate las manos cuando llegues de la calle. Tápate la boca cuando tosas. Tápate la nariz cuando estornudes. No te olvides de tu pañuelo. No te encimes a las personas cuando hables o te hablen. Cuida que tu saliva no salte hacia los demás. No llames a gritos a un amigo en la calle, en el cine, en un transporte.













