Por Ilse Bulit
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La noticia de la muerte de la musicóloga, compositora y pianista María Álvarez Ríos en la madrugada de este 6 de diciembre, hizo retornar a la niñez a numerosos artistas cubanos.
Nacida en el poblado de Tuinicú de la antigua provincia de Las Villas en un junio caluroso de 1919, esa madrugada fría la apagaba a los 91 años y podía reducirla, a pedido propio, a cenizas; pero jamás desaparecería de tanto niña y niño que ya adulto y hasta en la adultez mayor, incorporaría ante un escenario cualquiera, el consejo de María escuchado muchos años atrás.













