Por Ilse Bulit
Es un chiste viejo y, como las modas, vuelve de tiempo en tiempo. En Cuba, Pepito es el personaje protagónico de cuentos inventados, recipientes de la filosofía de la calle donde el sexo y la política enlazan sus tentáculos y la risa escondida se suelta en carcajada.
A Pepito la mamá lo envía a buscar unas colas en la nevera para brindárselos a unas amigas. Y Pepito, burlón y atrevido, atenta contra los principios establecidos por la sociedad y, colocando la coma en el vocativo, grita: ¡Madre, hay una sola!














