Por Sara Más / saramas_2000@yahoo.com / Foto: SEMlac
Algunos brillan en grandes escenarios, conquistan públicos diversos, incursionan en el teatro profesional y organizan concursos de belleza. Otros se siguen inventando la escena en una azotea de barrio o en el cabaret que los acoja.
De cualquier modo, los transformistas de esta isla del Caribe no han dejado de forjarse sueños y proyectos, ahora con más apoyos institucionales y sociales, sin dejar de enfrentar discriminaciones y subestimación entre quienes todavía no los entienden, los desestiman como artistas o los siguen mirando desde el prejuicio y la desconfianza.
"El arte y la cultura, principalmente la cultura teatral, son escenarios en los cuales estas personas pueden encontrar un campo de cultivo donde florezca todo aquello que en otros espacios de la sociedad les es vedado", consideró el escritor y dramaturgo Norge Espinosa, durante una sesión de debate el 10 de mayo, en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).
Espinosa integró, junto al escritor e investigador Abel Sierra Madero y la transformista Kiriam, el panel "El arte del transformismo en la cultura cubana" que, como parte del habitual espacio "Mirar desde la sospecha", se integró a las acciones de la V Jornada Cubana contra la Homofobia.














