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Activistas lesbianas de varias ciudades del país desfilaron en Ciego de Ávila para demandar el disfrute pleno de sus derechos sexuales. |
Por Helen Hernández Hormilla / hormilla@gmail.com / Foto: SEMlac
El deseo de ser madre se ha transformado para Massiel Mateo en una utopía. Aunque ninguna condición biológica le impide procrear, como mujer lesbiana no pudo cumplir el sueño de educar a una criatura debido a las limitaciones en el acceso a la reproducción asistida o la adopción.
"Decidí no casarme con un hombre porque hubiera sido una actitud hipócrita y entiendo la pareja basada en el amor", afirma la poetisa de 44 años, que vive en la provincia de Ciego de Ávila, a 434 kilómetros al este de la capital cubana.
En varias ocasiones acudió a consultas de inseminación, pero estas se reservaban a parejas con tratamientos por infertilidad.
"También quise adoptar, pero solo los matrimonios heterosexuales con tiempo de casados tienen esa oportunidad y, cuando superé los 40, me cansé de insistir", revela a SEMlac la escritora.
Su historia es similar a la de otras mujeres lesbianas que debieron renunciar a tener descendencia debido a los prejuicios y estigmas homofóbicos.

















